VEINTE AÑOS PARA CELEBRAR EL 'BACK TO BLACK' DE AMY WINEHOUSE
Veinte años después de su publicación, 'Back to Black' de Amy Winehouse regresa este otoño con una reedición especial fabulosa que ha visto la luz este pasado viernes 23 de octubre. El álbum que convirtió a la cantante londinense en una estrella mundial, ganador de cinco premios Grammy y con más de 4,5 millones de copias vendidas solo en Reino Unido, vuelve ahora en un triple LP que recupera el original junto a demos inéditas, caras B y otras grabaciones. La edición incluye además el concierto completo que ofreció en el Paradiso de Ámsterdam en febrero de 2007, fotografías inéditas, letras manuscritas y nuevos textos de Mark Ronson y Salaam Remi, productores del disco.
La celebración coincide con la reunión en los escenarios de algunos de los músicos que acompañaron a Winehouse. Entre ellos está Dale Davis, bajista, director musical y amigo íntimo de la cantante, una figura clave que contribuyó a dar forma a su sonido. Davis conoció a Amy cuando todavía se abría camino por los clubes y pequeñas salas londinenses. Su primera impresión fue inequívoca: 'Pensé que sonaba increíble. El talento ya estaba ahí'. Cuando empezó a trabajar con ella, bastaron un par de semanas para confirmar que aquella voz tenía algo especial.
El pasado 21 de octubre, Davis volvió a ocupar su lugar junto a la banda original en el Roundhouse de Camden, Londres, para recuperar 'Back to Black' y otros temas del repertorio. Artistas como Corinne Bailey Rae, Jorja Smith, Lianne La Havas, Baby Rose, FLO, Jessie Reyez y Yebba prestaron sus voces a unas canciones que siguen emocionando dos décadas después. Fue una celebración de su música y su legado, pero también una forma de devolverlas al escenario, donde siguen encontrando una vida propia.
Davis recuerda que, cuando la felicitó por el éxito del álbum, ella respondió: 'Sabía lo que hacía'. No había arrogancia en aquellas palabras, asegura, sino la seguridad de alguien que tenía una visión clara. 'Acertó en todo con aquel disco', opina. Veinte años después, ha vuelto a escuchar el álbum entero y le sigue llamando la atención su duración: apenas 33 minutos. 'La primera vez que lo escuché, pensé: Vaya, se ha pasado volando'. Su brevedad, dice, forma parte de su impacto: va directo al grano y no le sobra nada. Para Davis, el directo de Ámsterdam recoge a Amy en un momento especialmente bueno, antes de que la fama empezara a pesar tanto sobre ella. 'Si algo era nuevo o incierto, ella conseguía que sonara seguro gracias a su extraordinario talento'.
