EL JAZZ YA NO SERÁ EL MISMO SIN LA GRAN VOZ DE CASSANDRA WILSON
Conocida por su profunda y expresiva voz de contralto, Cassandra no tuvo miedo en acercar al jazz el pop de Cindy Lauper, Neil Young, U2, Sting, Bob Dylan o Van Morrison, revolucionando el jazz al fusionarlo sin complejos con el blues, el folk, el country y este pop tan, como dice su nombre, popular, creando un sonido que trascendía etiquetas. Su fama se disparó en las décadas de los 80 y 90 con álbumes como 'Point of View' (1986), 'Blue Skies' (1988) y, sobre todo, 'New Moon Daughter' (1995), que le valió su primer Grammy a la Mejor Interpretación Vocal de Jazz en 1997. Doce años después, su regreso a los estándares con 'Loverly' le reportó un segundo gramófono.
Era, sin duda, una de las voces más influyentes del jazz contemporáneo, y su fallecimiento se ha producido este miércoles a los 70 años en Jackson (Misisipi), su ciudad natal. 'Cassandra Wilson falleció pacíficamente en su hogar, rodeada de su familia, sus amigos cercanos y su representante', ha señalado su agente, Robert Torre, al dar cuenta del deceso de una 'artista de jazz legendaria'. Las causas de la muerte no han sido reveladas y el representante ha pedido respeto para la privacidad de la familia.
Nacida en el seno de una familia musical, su padre, Herman Fowlkes Jr., contrabajista y guitarrista de jazz, fue una figura clave en la escena de Jackson, grabando incluso con el legendario bluesman Sonny Boy Williamson. Esa herencia marcó a Wilson, que empezó a tocar el piano y la guitarra de niña y debutó profesionalmente como cantante de folk a mediados de los 70. En 1982 se trasladó a Nueva York, donde se integró en el colectivo experimental M-Base, liderado por el saxofonista Steve Coleman, y compartió escenario con gigantes como Miles Davis, a quien teloneó, y Wynton Marsalis, con quien giró. Su legado queda como el de una artista que supo llevar la tradición del sur de Estados Unidos a la vanguardia del jazz moderno.
